La Misión Diaria Steem Monsters/ Dayly Quest #18[SPA/ENG]

Esta temporada fue bastante atropellada. Serios problemas con la electricidad en mi país, Venezuela, me mantuvieron desconectado varios días.

This season was pretty run over. Serious problems with electricity in my country, Venezuela, kept me offline for several days.

Hoy el programa me asigno al splinter de agua para completar la misión. Es uno donde tengo buenas cartas.

Today the program assigned me to the water splinter to complete the mission. It is one where I have good cards.

El cumplimiento de la misión estuvo sencillo, todas las batallas las pude ganar sin mayores sobresaltos.

The fulfillment of the mission was simple, all the battles I could win without major shocks.

En aquellas donde las condiciones de la batalla me exigían usar el splinter de fuego, aproveché para usar unas cartas con las que juego poco pero que tienen una habilidad poderosa. Una es el Exploding Dwarf, una carta común del splinter fuego, y la otra es pirate archer, una carta rara del splinter de agua.

In those battles where the conditions of the battle required me to use the fire splinter, I took the opportunity to use cards with which I play little but which have a powerful ability. One is the Exploding Dwarf, a common card of the fire splinter, and the other is pirate archer, a rare card of the water splinter.

 

Ambas cartas tienen la habilidad llamada blast. Esto permite que el daño que hace la carta a cualquier carta del adversario, se extienda hasta las cartas vecinas. Como decimos acá: se matan dos pájaros de un tiro.

Both cards have the skill called blast. This allows the damage the card does to any opponent’s card to extend to neighboring cards. As we say here: two birds are killed with one stone.

Al final de la misión obtuve mis tres cartas de regalo, correspondientes al nivel plata II.

At the end of the mission I got my three gift cards, corresponding to silver level II.

Hasta aquí el informe de misión.

Gracias por su tiempo.

So much for the mission report.

Thank you for your time.

Translated with www.DeepL.com/Translator

Acá pueden ver una de las batallas. / Battle is here.

Para jugar registrate aquí. / To play register here.

Fuente de las imágenes/ Source of images. I II

 

La naturaleza en mi pueblo #6

El trópico es caprichoso. No importa que estemos en temporada de sequía. En cualquier momento puede ocurrir. Un dìa amanece soleado y de repente a media tarde se arman unas nubes y se suelta un pequeño aguacero.

Es un regalo del cielo que todos agradecemos, sobre todo cuando el calor aprieta. Las plantas son unas de las que más muestran su alegría, agigantan sus formas y colores.

Hay algo especial en esa agua que viene de las alturas, una cualidad que las plantas saben apreciar y que la distingue completamente de las aguas que vienen por tubería. Las primeras vivifican más que las segundas.

Quizá pueda ser que el tratamiento que se les hace a las aguas para potabilizarlas no le siente del todo bien a los vegetales.

Para los fotógrafos uno de los mejores momentos para la fotografía de plantas es luego de una lluvia.

Gracias a la amiga @loreennaa, por proponer este reto que sirve de vitrina para mostrar nuestras imágenes. Si quieres participar puedes ver las bases aquí.

Gracias por su tiempo.

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Primer Aniversario @RadioSteemit

Hace unos ocho meses tomé contacto por primera vez con RadioSteemit, recuerdo que en ese entonces estaban al frente del proyecto Pavel y Avellana. Desde el principio me agradó mucho el ambiente que ellos tenían en la emisora, era un sitio donde atendían con mucho cariño a todos los que llegaban.

Simultáneamente por esos días comenzó a desarrollarse también el proyecto del Club12. RadioSteemit se fue convirtiendo poco a poco en el sitio de encuentro de los amigos de esa bella comunidad. Club12 y RadioSteemit formaron una gran alianza para desarrollar un conjunto de propuestas interesantes que fueron atrayendo a muchos steemians.

Un buen día una de las amigas del Club 12 me sugirió que conversara con Avellana para montar un programa en la emisora, así nació mi espacio “Salsa Y Más”. Con ese espacio he podido compartir y disfrutar mucho con todos los amigos que me acompañan los lunes en la tarde. Siempre le estaré agradecido a Avellana por haberme abierto las puertas de la radio.

En todo el proyecto de RadioSteemit hay una figura que destaca: Avellana. Ella es la gran emprendedora que todos los días se las ingenia para motorizar actividades que impulsen el crecimiento de la radio.

Gracias a la gerencia acertada de Avellana hoy la radio cuenta con un gran equipo de trabajo. En su gestión RadioSteemit ha creado una programación variada con programas en vivo todos los días de la semana. En esos espacios es posible encontrar, entretenimiento, diversión, información y aprendizaje. La radio es un gran sitio de encuentro para todos los Steemians que la quieran pasar bien.

Me alegra mucho ser parte de ese gran equipo de trabajo.

Desde estas líneas va mi gran palabra de Feliz cumpleaños para RadioSteemit. Felicitaciones a Avellana y a todos los amigos que nos visitan y a los que constituyen ese excelente equipo de trabajo. Deseo que continuén los éxitos. ¡Vamos por Màs!

 

#Reto12Votos Semana 34 – Excentricidades

Esta semana las amigas del #reto12votos nos invitan a hablar de un tema polémico: las excentricidades.

Tal como yo lo veo, todo aquel que quiera parecer distinto podría ser catalogado por los otros como excéntrico. En mi juventud yo fui bastante rebelde. Me vestía de modo diferente a la mayoría de mis amigos y familiares. Usaba el cabello largo, calzaba las sandalias y las correas que yo mismo hacía, andaba siempre con una franela desteñida y una chaqueta de jean. Por esa vestimenta muchos me juzgaban como mejor les parecía.

Pero yo no caía en provocaciones, no cedía a la tentación de tener que justificarme. Para mí estaba claro que era un asunto donde los otros tienen poco que decir.

Cuando me preinscribí en el Pedagógico de Caracas, con el fin de estudiar para profesor, muchos me dijeron que no me iban a aceptar por mi facha. Pero no fue así, ingresé y me gradué. En alguna oportunidad, uno que otro profesor, me decía que los profesores teníamos que ser el ejemplo, yo los escuchaba con respeto pero seguía en lo mío.

En las prácticas docentes si tuve que hacer una concesión, me obligaron a usar paltó y a cortarme unos dedos de la melena.

Cuando comencé a trabajar como profesor de liceo siempre estuve en el centro de las críticas. Era el único que usaba el cabello largo y nunca fui de manga larga, corbata y  paltó, siempre con blue jean y franela chemise, esa era mi indumentaria.

Al día de hoy, con más de sesenta años, sigo usando el pelo largo. Mis nietas a veces me preguntan porque no  lo llevo corto como papi, mi hijo. Por nada, les digo, me gusta así.

Hay modas que las personas no aceptan, tal es el caso de los tatuajes. En nuestro país tenemos el ejemplo del diputado Pizarro, es un muchacho preparado, luchador y que forma parte de una generación de jóvenes que andan entregando su vida por tener un futuro aquí, donde nacieron.

En su juventud se hizo tatuajes en ambos brazos, desde la muñeca hasta los hombros. Eso no ha sido bien visto por la mayoría de las personas, algunos llegaron a criticarlo, parece que es más importante la apariencia de los brazos que la determinación de lucha. Me imagino que Pizarro se cansó de las críticas y optó por ceder. La solución que encontró el joven diputado es andar todo el tiempo con camisa o franela manga larga, para tapar los tatuajes.

Una vez más agradezco a las amigas del #Reto12votos por esta invitación a compartir nuestros puntos de vista.

Gracias por su tiempo.

Fuente de las imágenes. I  II

 

 

 

Procusto y la intolerancia

Durante todas las épocas los seres humanos han vuelto, una y otra vez, a los relatos mitológicos para encontrar en ellos pistas que los ayuden a entender los grandes problemas de la existencia.

En estos escritos primigenios, obra y gracia de autores anónimos, forjados a lo largo del tiempo por una mezcla de imaginación, historia, recuerdos y agudas observaciones, se han dado respuestas que han servido para aplacar la ansiedad provocada por lo desconocido.

En las diferentes mitologías podemos encontrar ideas para comprender nuestra forma de ser, bien sea sobre asuntos gruesos y trascendentales como la vida y la muerte, o sobre cosas ligeramente menores como los celos, la envidia, o la irresponsabilidad, casi todo lo humano ha sido tocado, de alguna manera, por el pensamiento mitológico.

Tal es el caso de la leyenda de Procusto.

Procusto también conocido como Damastes, es uno de esos personajes que forman parte del acervo mitológico de los griegos. Sobre él hay varias versiones. En una se le  presenta como un vulgar asaltante de caminos. En otras como un posadero que tenía una especie de taberna-posada en la vía que conducía desde el Penopoleso a Atenas. Y también hay quienes dicen que fue una especie de investigador que cumplía encargos para el gobierno ateniense.

El caso es que Procusto se las ingeniaba para llevar a su casa/posada a viajeros cansados que iban con destino a Atenas. Les ofrecía servicios y hospitalidad. Cuando el sueño vencía a estos viajeros, o cuando hacía su efecto algún tipo de narcótico administrado por Procusto,  caían en un estado de inconsciencia. En ese momento Procusto aprovechaba para colocarlos en  una cama, el famoso lecho de Procusto. Esta cama tenía una característica muy particular, nunca era del tamaño de la persona, o era muy pequeña o era muy grande.

Si la persona sobresalía de la cama Procusto procedía a cortarle los miembros y la cabeza, de manera de adaptarlo al tamaño del lecho. Si por el contrario la persona era muy pequeña, entonces procedía a descoyuntarlo para estirarlo.

Procusto era un obsesionado por la normatividad, no podía aceptar las diferencias. En su mirada siempre había algo que no encajaba y que debía ser corregido; en su caso, o cortando o estirando.

La historia de Procusto nos brinda una gran oportunidad para reflexionar sobre dos situaciones muy comunes en nuestros días, el afán de normalidad y la intolerancia.

Aunque nos pudiera parecer extraño la búsqueda de normalidad, de hacernos más o menos iguales, de destacar lo que nos uniforma, está muy presente en nuestra vida cotidiana.

Un ejemplo de este afán de uniformizar lo encontramos en la escuela. Dos cuestiones nos permiten constatar esa conclusión: El currículo y  la evaluación. En la mayoría de las escuelas se trabaja sobre la base de un conjunto de contenidos comunes para todos los alumnos. ¿Por qué todos deben saber lo mismo?

La evaluación, por su parte,  sigue atrapada, casi siempre, en una fórmula numérica. Se aprueba o desaprueba dependiendo del número que usted obtenga en una determinada escala.

Debo decir que este carácter uniformador del currículo y de la evaluación han sido protagonistas de grandes discusiones por parte de los filósofos de la educación, muchos han denunciado el carácter castrante de estas prácticas. Sin embargo, siguen vigentes.

En el caso de los gobiernos la situación no es distinta. Hay una tendencia a empujar a las sociedades hacia formas de gobierno autoritarias donde se les hace la vida difícil a todos los que tengan un pensamiento que disienta del predominante.

La normatividad y la intolerancia siempre van de la mano.

La mirada de Procusto habita en muchos de nosotros. Parece que es muy fácil ver el mundo tratando de captar todo aquello que no encaja dentro de nuestras valoraciones de la vida. Estamos más entrenados para rechazar que para entender y aceptar.

Gracias a Procusto sabemos que este no es un problema nuevo. Lo sorprendente es darnos cuenta que a pesar del tiempo transcurrido sigue ganando el desprecio hacia las diferencias. Todavía tenemos mucho que cambiar para hacer nuestro mundo más tolerante.

Gracias por su tiempo.

Fuente de las imágenes. I  II  III

 

 

 

 

Crónicas del Blackout #2

Vanessa

Vanessa es hija única, desde hace un año decidió irse a España a probar suerte. Con la alta inflación del país se le hacía cada día más difícil poder afrontar los gastos que implican el sostenimiento de su madre de 75 años.

Como a la gran mayoría de los que llegan a un sitio nuevo, a ella también le ha costado resolverse la vida en la otra tierra.

El jueves 7 de marzo de 2019, en la mañana, hora de Venezuela, Vanessa habló con su madre. Le comentó que estaba esperando una gran noticia, pero que no iba a adelantar nada hasta que todo fuese realidad. Quedó que el viernes la llamaba para confirmarle la buena nueva.

Ernestina se despidió de su hija Vanessa.  Llena de entusiasmo espera con ansias que llegue el nuevo día para recibir la llamada que devele el misterio anunciado en la víspera.

A las 5 p. m. se fue la luz en el pequeño pueblo donde reside la mamá de Vanessa, en el Occidente de Carabobo, nada nuevo. Los habitantes de ese poblado están acostumbrados a lidiar con los constantes apagones.

A las 6.30 p. m. Ernestina se dispuso a preparar las velas para atenuar la oscuridad. Desde el mediodía había empezado a sentirse mal, sentía una opresión en el pecho y dificultad para respirar. Ella lo atribuyó a un congestionamiento de gases por mala digestión.

A las 10 p. m. , en medio de una oscurana total, toca la puerta de su vecina Matilde para decirle que se siente mal. Matilde la invita a sentarse, la siente sudorosa, temblando,  y le dice que va a la pequeña casa parroquial a ver qué puede hacer el Padre Francisco, párroco de la comunidad.

El Padre Francisco, junto con Benito, un vecino que aún conserva su carro en condiciones de rodar, se presentan a casa de Matilde para llevar a Ernestina al ambulatorio del pueblo. Al llegar el joven médico, residente de rural, les dice que no puede hacer nada, el ambulatorio es una boca de lobo. No dispone de planta eléctrica y la ambulancia que alguna vez prestó servicios, es un carapacho consumido por la maleza y la corrosión. Les dice que la lleven al hospital de Bejuma, a unos 15 km de distancia.

Benito, el Padre Francisco y Ernestina parten, a las 11 de la noche, hacia la población de Bejuma. El Padre deja correr sus pensamientos en aquel camino oscuro y solitario; le vienen a la mente pasajes del Corazón de las Tinieblas, de Conrad.

A las 11,40 p. m. llegan al hospital de Bejuma. El ambiente es de desolación. La luz de una tenue vela alumbra las caras de desencanto y tristeza del médico de guardia y de las dos enfermeras de turno. El médico le comenta al Padre que no puede hacer nada, no hay planta para electrificar el local y tampoco alguna ambulancia para traslado. Recomienda llevar a Ernestina al hospital de Valencia, a unos 50 km de distancia.

El Padre escruta a Benito, lo mira con cara de ruego, esperando una respuesta. Benito solo hace un movimiento negativo con la cabeza. Entre susurros le comenta al Padre: irnos a Valencia en estas condiciones es casi un suicidio, esperemos a mañana.

El trío desanda el camino de vuelta al pueblo. Esa noche Ernestina se queda en casa de su vecina, Matilde, tomando guarapos que mitiguen su malestar.

A las 6. 30 am del viernes 8 de marzo, el Padre Francisco, Benito y Ernestina parten rumbo a la ciudad de Valencia, a unos 65 Km de distancia, por una sinuosa carretera. Un poco antes de llegar al Campo de Carabobo el Padre se da cuenta que Ernestina ha dejado de respirar. Le pide a Benito que se orille. Desesperado golpea, numerosas veces, el pecho de Ernestina y trata de empujarle un poco de aire con sus labios. La maniobra es inútil, ya Ernestina está ocupando su lugar en el reino de los cielos.

Apesadumbrados siguen su camino. A las 8.30 a. m. llegan al Hospital Central de Valencia.

El hospital es un fotograma del infierno de Dante, hay gente tirada en el piso por todos lados. El Padre se echa al hombro a Ernestina e irrumpe llorando en la emergencia. Uno de los galenos lo ataja. ¡Está muerta, coño! Le suelta Francisco. El médico se sorprende, le dice: espere.

Al cabo de 15 minutos aparece el jefe del servicio. Francisco ha permanecido todo ese tiempo de pie, con el cadáver de Ernestina en sus brazos. El médico le dice a Francisco que lo procedente es practicar una autopsia a Ernestina para determinar la causa del deceso, pero en vista de las circunstancias le va a otorgar un certificado de defunción, así resuelven lo de la inhumación.

 Todos los procedimientos legales quedan entre paréntesis por motivo de la emergencia.

De vuelta paran en Bejuma. El Padre tiene un conocido en la funeraria del pueblo. Da su palabra de pagar el entierro la semana siguiente. No hay problema Padre, responde el señor de la funeraria. Dejan a Ernestina en el sitio y siguen para el pueblo.

A las 5 p. m. parten dos carros del pueblo hacia Bejuma, es la comitiva que velará a Ernestina antes de su entierro, al día siguiente. Está presente el Padre Francisco, Benito, Matilde y cinco vecinos más.

Vanessa ha seguido por la TV las noticias del apagón. Sabe que el problema es grande, ha tratado de llamar donde Ernestina y Matilde pero no hay comunicación de ningún tipo. Está ansiosa por decirle a Ernestina que ha conseguido un buen empleo, que ya va a poder comprar siempre sus medicamentos, que las angustias y las preocupaciones quedaron atrás. Piensa en lo alegre que se va a poner su madre.

El martes 12 de marzo al fin logra Vanessa comunicarse con la casa de Matilde. Al levantar el auricular y después del hola, ¿quién es?… Matilde le responde: Vanessa, a tu mamá la enterramos hace tres días…

Gracias por su tiempo.

Fuente de las imágenes. I

 

 

 

 

 

 

 

 

La naturaleza en mi pueblo #5

Desde que me aficioné por la fotografía me fui creando un hábito. En las primeras horas de la mañana y en las últimas de la tarde comienzo a dar vueltas en el sitio donde me encuentre.

Alguien pudiera pensar al verme que estoy tocado del coco, para mí eso es lo de menos. Lo que hago en realidad es tratar de encontrar alguna imagen que me llame la atención, para tratar de fotografiarla.

Así fue que di con esta imagen que dejo hoy a la consideración de ustedes.

En un patio cercano a mi casa vi este pequeña variedad de Croto, no tengo la menor idea de cuál puede ser su nombre. Dos detalles me llamaron la atención: el rayo de luz que caía en las hojas de la parte superior izquierda y el ramito de Izora en la parte derecha.

Pedí permiso al dueño para hacer la toma y fui a mi casa a buscar la cámara. Para este tipo de fotos hago varias tomas, me gusta lograr ese efecto en el que una parte de la foto queda en penumbras.

El resultado me pareció un poco raro, no es la forma habitual en que suelen verse las hojas, por eso me pareció interesante. Ustedes dirán si la imagen vale para algo.

Gracias a la amiga @loreennaa, por proponer este reto que sirve de vitrina para mostrar nuestras imágenes. Si quieres participar puedes ver las bases aquí.

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Gracias por su tiempo.

La Misión Diaria Steem Monsters/ Dayly Quest #17[SPA/ENG]

Hoy el programa me asigno al splinter de tierra para completar la misión. Con estas cartas tengo bastante chance de ganar las batallas.

Today the program assigns me to the earth splinter to complete the mission. With these cards I have a good chance of winning the battles.

Aunque pudiera parecer raro, es con este splinter con el que logro mayor efectividad para usar los ataques de magia. En cada batalla incorporó en mi alineación hasta tres cartas con ataques de magia, eso me permite disminuir considerablemente las defensas de mis adversarios.

Although it might seem strange, it is with this splinter that I achieve the greatest effectiveness to use the magic attacks. In each battle I incorporated in my alignment up to three cards with magic attacks, that allows me to decrease considerably the defenses of my adversaries.

 

Como ejemplo les voy a dejar la última batalla del día, con ella pude completar la misión.

As an example I am going to leave you the last battle of the day, with it I was able to complete the mission.

Las condiciones de las batallas eran de pocos recursos y no se permitía usar las cartas neutrales.

The conditions of the battles were of few resources and it was not allowed to use the neutral cards.

Mi oponente decidió usar el splinter de fuego. Sus cartas eran buenas, sobre todo su tanque que tenía la capacidad de recuperar vida. Sin embargo, el ataque combinado de mis dos cartas con poder de magia fue suficiente para dejar fuera de juego cada una de sus cartas.

My opponent decided to use the fire splinter. His cards were good, especially his tank which had the ability to regain life. However, the combined attack of my two magic power cards was enough to take each of her cards out of play.

En todas las batallas de Steem Monsters hay una combinación de suerte, buenas cartas y estrategias. Hay momentos en que esa combinación resulta favorable y otras que no. Lo importante es mantenerse en la arena.

In all Steem Monsters battles there is a combination of luck, good cards and strategies. There are times when that combination is favorable and there are times when it is not. The important thing is to stay in the arena.

Una vez cumplida mi tarea recibí mis cartas de regalo.

Once my task was done, I received my gift cards.

Hasta aquí mi informe de misión

Gracias por su tiempo.

Acá pueden ver una de las batallas. / Battle is here.

Para jugar registrate aquí. / To play register here.

Fuente de las imágenes/ Source of images. I  II

So much for my mission report

Thank you for your time.

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#Reto12Votos Semana 31 – ”Fotografiando una flor”

 

Esta semana las amigas del #Reto12votos nos traen una propuesta muy interesante. Fotografiar una flor.

La fotografía es una afición que heredé de mi padre. Desde niño veía a mi papá, no solo tomando fotografías, sino dándole vida con un pequeño laboratorio que tenía en un rinconcito de la casa. Sí, el viejo revelaba todas sus fotos.

Cuando tuve mi primer trabajo lo primero que hice fue comprarme una buena cámara. En aquella época todas eran de carretes. La tecnología del carrete no resistió el paso del tiempo, se volvió obsoleta, fue sustituida por el formato digital.

Como a muchos fotógrafos me tocó migrar a la nueva tecnología. Producto de esa mudanza llegué a mi cámara actual, una Oly E500; ella me acompaña desde hace algunos años.

La foto que les presento la tomé en el valle de San Javier, vía Páramo la Culata, en las cercanías de Mérida. Fue en un viaje que hice hace unos tres años.

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Por fortuna en esa oportunidad pude quedarme en el sitio varios días, eso me facilitó hacer la toma que quería.

Para lograr esa toma era necesario estar en el momento del amanecer, cuando todavía se pueden aprovechar  las gotas del rocío que le dan mucha textura a la foto. Una vez que el sol ha levantado es muy difícil conservar el rocío de la noche y, lógicamente, la foto resultante en esas condiciones es otra completamente distinta.

La flor pertenece a una variedad de la especie: “Ave del Paraíso”, una flor bastante frecuente en toda la geografía nacional.

El  nombre es bastante acertado para esa flor, el que la bautizó tuvo mucho tino. A mí siempre me ha evocado la figura de un ave; y no la de cualquiera. En sus líneas puntiagudas he visto la reminiscencia de algún ave de esas que ya están extintas, del período prehistórico, jaja, cosas de mi imaginación.

A mis ojos la flor es muy bonita, me gusta su aspecto estilizado, sus líneas bien definidas y el contraste de los tonos naranja y verde. Aún cuando tiene gran belleza no es tan apreciada como otras. En ese sentido es poco comercial. Por eso no se consigue fácilmente en los comercios del ramo.

Una vez más debo agradecer a las amigas del #Reto12votos por esta convocatoria. Cada semana nos dan un motivo para ejercitar nuestra imaginación.

Gracias por su tiempo.

Edición # 3 de #juegos-electrodo | “La historia de tu localidad o pueblo”

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Debía ser el año 1960, no lo tengo claro y ella tampoco. En ese entonces vivíamos en la planta baja de uno de los supebloques de Propatria, en Caracas. Todas las tardes, a eso de las 5 p. m., pasaban tocando las puertas y las ventanas. Esa era la señal para que todos nos recogiéramos. Al caer la noche estallaba la plomazón. Eran tiempo de guerrilla urbana y de insurrección contra el gobierno de Rómulo Betancourt.

Mi madre, mis hermano y yo nos encerrábamos en el baño, un espacio como de dos metros cuadrados, era el sitio más seguro del apartamento, allí nunca llegaban las balas. Esa rutina de pasar noches enteras escuchando el estruendo atronador de disparos de todos los calibres, colmó la paciencia de mamá. Le dijo a mi padre que tenía que sacarnos de allí, que ya ella no aguantaba más.

Mi padre se enteró que estaban invadiendo unos cerros por la carretera que iba de Caracas al Junquito, le comentó a mi madre. Ella en medio de su desesperación lo que quería era salir de Propatria, cualquier cosa era buena. Así que sin mucho preámbulo un buen día nos sumamos a los pioneros que iban a formar lo que sería luego el Barrio Niño Jesús, en el kilómetro cinco de la carretera del Junquito, en el Oeste de la Capital.

El barrio era otro mundo, era una especie de campo. Cuando llegamos había una sola calle de tierra y muy pocas casas. No había servicio de agua potable, ni luz eléctrica, ni tampoco donde desechar las aguas servidas. Todo estaba por hacerse.

Con los pocos ahorros que tenía mi padre logró comprar una pequeña estructura de bloques con techo de Zinc, allí nos acomodamos las cuatro personas de mi grupo familiar, mamá, papá, mi hermano y yo.

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Desde el primer momento hubo mucha organización de los vecinos para resolver los problemas comunes. Con el trabajo voluntario se fueron resolviendo, a lo largo de los años, los problemas más importantes, entre ellos la creación de cloacas y la fabricación de escalinatas que permitieran el acceso a las casas que estaban esparcidas por toda la ladera del cerro.

En toda la vida que viví allí, más de quince años, nunca tuvimos servicio de agua por tubería. Toda el agua que se utilizaba era o de lluvia o de camiones cisternas.

Mi madre nos llevaba religiosamente a la escuela todas las tardes. Íbamos a una escuela que quedaba en las cercanías del Cuartel Urdaneta( en su lugar hoy están los talleres del Metro de Caracas), como a siete kilómetros de la casa, teníamos que tomar un autobús y caminar un buen trecho.

 Mi madre nos dejaba, se regresaba al barrio y luego nos buscaba a eso de las 5, 30 p. m. Todos los días daba cuatro  viajes, con tal de que no perdiéramos la escuela. Para ella nuestra educación era sagrada y siempre nos inculcó la importancia que tenía la buena preparación en la vida de las personas. Ella por su parte no logró superar el cuarto grado.

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En la época de lluvia cada uno salía con un envase con agua. Las calles del barrio eran un lodazal. Para ir a la escuela nos arremangábamos los pantalones, metíamos los zapatos y las medias en una bolsa y nos íbamos caminando por el barrial. Al llegar a la parada del autobús, que era donde pasaba la carretera del Junquito, nos lavábamos los pies, nos poníamos las medias y los zapatos y seguíamos a la escuela. Esa rutina la conservamos hasta los tiempos del liceo, cuando por fin le echaron un asfalto a las calles.

Con el correr del tiempo mi padre fue mejorando la casa, al punto de que logró hacerla de platabanda.

Por el empeño sostenido de mi madre todos mis hermanos y yo pudimos estudiar. Todos alcanzamos el nivel universitario. Fuimos pocos en el barrio los que llegamos a ese nivel de estudio. Quizás los otros no tuvieron una madre tan decidida como la mía, porque la verdad es que todos teníamos casi las mismas condiciones económicas. Mi padre siempre fue un empleado del más bajo nivel en la escala burocrática de la administración pública.

Del barrio salí cuando tenía 21 años, cuando me gradué de profesor. Mis padres se quedaron viviendo allí un tiempo más.

Un fenómeno natural hizo que el barrio casi desapareciera totalmente. Un buen día comenzaron unos deslizamientos de tierra. Se desplazaban completamente calles, casas, postes de luz y todo lo que se había logrado construir a lo largo de más de quince años.

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Los deslizamientos llegaron hasta el borde de nuestro patio.

Para ese entonces ya yo vivía en Maracay y estaba en condiciones de poder ayudar con la economía familiar. Le propuse a mi madre que probara suerte aquí en esta ciudad. A ella le pareció bien, se estableció durante unos años, pero luego un día me comunicó que se iba a Barquisimeto. Allí reside actualmente.

Cuando la llamé  por teléfono para decirle que me confirmará algunos datos sobre una historia que estaba escribiendo para un concurso, me dijo: ¡Cuidado con lo que vas a poner, ve a ver qué vas a decir de mí! Tranquila, le dije. Solo voy a decir la verdad, le respondí: Que eres una mujer que nunca le ha tenido miedo a la vida.

Gracias por su tiempo.